No solo sala: realza el resto de los sabores, baja el amargor y cambia la textura de carnes y verduras. Aprender a salar bien es lo que más mejora la comida casera.
Equivalencia: 1 cucharadita de sal fina ≈ 6 g · de sal gruesa ≈ 5 g · de sal en escamas ≈ 3 g
Tipos
- Fina. La de mesa. Se disuelve rápido; ideal para masas, salsas y repostería.
- Gruesa. Para el agua de cocción, la parrilla y las costras de sal.
- En escamas. Crocante y suave. Se pone al final, sobre el plato: carnes, ensaladas, chocolate.
- Marina, rosada o del Himalaya. Sabor casi igual a la fina; cambian el color y el tamaño del grano.
- Yodada. Sal fina con yodo agregado. Se usa igual que la común.
Cuándo agregarlo
En carnes, sálalas justo antes de cocinar o con al menos 40 minutos de anticipación (o de un día para otro en la heladera): en ese tiempo la sal entra y la carne queda más jugosa. En guisos, sala de a poco durante la cocción y prueba al final, porque al reducir se concentra.
Cuánto usar
- Carnes: 1 a 1,5 % del peso (10–15 g por kilo).
- Agua para pasta: 10 g por litro.
- Pan: 2 % del peso de la harina.
- Verduras hervidas: 8–10 g por litro de agua.
Con qué combina
todolimónchocolatecaramelotomatecarneshuevos
Cómo conservarlo
En un recipiente cerrado y seco. No vence; si se apelmaza, unos granos de arroz en el salero absorben la humedad.
Si no tienes: sustitutos
- Salsa de soja o tamari (aportan sal y umami).
- Queso parmesano rallado o anchoas.
- Limón o vinagre: no salan, pero realzan el sabor y permiten usar menos sal.
Consejos
- Sala desde arriba, a unos 30 cm: se reparte de forma más pareja.
- Si te pasaste de sal, agrega más volumen (líquido, verduras, crema) o un toque de ácido. Poner una papa en la olla no la arregla.
- Usa siempre la misma sal para aprender a medirla a ojo.
Recetas con sal
Cargando recetas…