La harina de trigo da estructura por el gluten; la de centeno y la de cebada tienen gluten pero forman poca red; las sin gluten no tienen. Sin gluten, ninguna harina funciona sola: se mezcla una base (arroz, sorgo), almidones (mandioca, papa, maíz) y un aglutinante (psyllium o goma xantana). Cada una tiene su ficha, y las mezclas, su calculadora.
- Más proteína, más gluten: para pan; menos, para tortas y galletas.
- Sin gluten, siempre por peso y con un aglutinante; para celíacos, que el paquete diga «sin TACC».
- Pésala: una taza de harina puede variar 30 g según cómo la llenes.
- En un frasco cerrado, lejos de la humedad; la integral, en la nevera.